Cultura

El Arte Urbano, ¿condenado a ser efímero?

Acerca del Arte Urbano:

A pesar de que muchos investigadores se han obstinado en categorizar escrupulosamente aquellas manifestaciones que se engloban bajo el término de Arte Urbano (yo utilizaré este), hoy en día, esto sigue presentando una remarcada problemática. Street Art, Arte callejero, Creatividad Urbana, son algunos de los sinónimos utilizados para referirse a este fenómeno, algo que tiene que ver con la naturaleza plural del mismo. De esta forma, volcados en su teorización, creo conveniente entender que el objeto (las propias manifestaciones artísticas) debe proponer sus propios recursos de estudio, tratando de eliminar la aplicación de categorías externas, en su mayoría, provenientes de la Historia del Arte, para evitar un encorsetamiento que dificulte el entendimiento de su complejidad.

Uno de los ejes que determinan el acercamiento a la dimensión de estas manifestaciones, es que su producción participa del espacio urbano. Y así es, paseando por la calle, todos nos hemos topado alguna vez con un grafiti, un muro lleno de tags (firmas o caligrafías), esténcil (plantilla o patrón de dibujo) …incluso elementos pertenecientes al mobiliario urbano que de una mañana a otra reaparecen con un aspecto “diferente”. Con todo ello, en muchas ocasiones hemos querido volver a ese lugar donde vimos eso que tanto nos gustó y hemos descubierto que ha desaparecido.  Las causas corresponden a diferentes acciones, como el saneamiento de edificios, la degradación de los propios materiales sobre cualquier tipo de soporte u otras pintadas espontáneas que aparecen encima. Todo esto nos conduce a pensar en una cosa, y es que, efectivamente, el arte urbano, tiene un carácter eminentemente efímero.

Lejos de ser un inconveniente, su carácter efímero ha llevado a la creación de múltiples formas de registro y documentación, siendo la más extendida la fotografía digital. El Arte Urbano se ha incrustado en un circuito concreto y ese es internet, circulando de manera viral en esta plataforma, ocupando incontables publicaciones dentro de las redes sociales.

Estas manifestaciones artísticas son capaces de crear, dinamitar y transformar hasta la saciedad, todo tipo de imágenes, estilos y técnicas.

El arte urbano es un híbrido, capaz de actuar de manera local (el grafiti de la puerta del establecimiento que está junto a tu casa) y a la vez de manera global (alguien lo fotografía y se extiende hasta el último rincón de nuestro planeta). Por esto, no ha de extrañar que algunos de los artistas más conocidos, incluyan en sus producciones, proclamas con tintes críticos y sarcásticos, sabedores de que estas estarán expuestas a ojos de todo el mundo.

El fenómeno Banksy:

Este es el caso de Banksy, artista urbano de origen e identidad desconocida, que actúa en las calles desde los años 80. Combinando el grafiti con otras técnicas como el esténcil y la escritura, bombardea cualquier rincón desde hace décadas, con un trabajo vertebrado por la crítica política, la sociedad de consumo o la cultura pop. Experimentó un auge en su popularidad con la llegada de internet, ocupando las primeras planas en todas las webs, encabezando cientos de informativos, erigiéndose como el paradigma del Arte Urbano, convirtiéndose en su principal exponente.

Ahora bien, sus obras no dejan de ser igualmente susceptibles a la desaparición, por lo que en estos momentos existe toda una actividad de “salvación”, que pasa por extraer las mismas, sacándolas de su ubicación y trasladándolas a museos, galerías y colecciones privadas. Grandes magnates contactan con los propietarios de los edificios donde se sitúan algunas de las piezas de Banksy, con intención de adquirir de manera física la parte por la que pueden sacar un rédito económico, a cambio de una cantidad ingente de dinero. En esta tesitura, algunos de ellos se hacen con piezas que posteriormente serán subastadas, apropiándose de manera frívola de una creación concebida para su exposición pública y con una raíz popular. En el otro lado, se sitúan aquellos que adquieren estas mismas piezas enarbolando la bandera de la filantropía, entregándolas a diversas instituciones, sin concebir que igualmente son partícipes de otra paradoja.

El Arte Urbano se construye en un espacio y tiempo determinado, pertenece al ámbito público, es creado con el acompañamiento de un estímulo de libertad y tan solo debería obedecer a un consumo espontáneo y desinteresado.

Rubén Serrano
About author

Graduado en Historia del Arte por la Universidad de Córdoba, con Máster en Producción e Investigación en Arte por la Universidad de Granada. Especializado en el análisis e interpretación del arte contemporáneo. Interesado en la gestión cultural y del patrimonio.
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