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Clic derecho, eliminar el concepto de autoayuda

Cada día al levantarnos soñamos con lo más grande que nos pueda suceder, ya no ese día, sino la repercusión que tenga para el resto de nuestra vida. Con el paso de los minutos, las horas… Todo se va disipando y aclarando, convirtiendo nuestro día en un bucle, en el que nos dormimos con depresión y nos levantamos con ilusión. Quizás en otras épocas no existiera eso o quizás sí. El concepto de autoayuda.

Lo que tengo muy claro es que ahora sucede y cómo me dijo una amiga: “Tu generación se ha levantado una expectativas de triunfadores” y resulta que nadie nos dijo como fracasar. Y créeme, no todos triunfan, de hecho casi nadie lo hace al nivel de lo que esperaba, hablando de dinero claro. Como todo se habla ahora.

Es por ello y por lo que escribo este artículo, el repudio que tengo a los mensajes positivistas de aquellos que por trabajo, suerte, ilusión y objetivo consiguieron su propósito. Como si por conseguirlo ellos, ya pudieran todos ser cantantes, actores, agentes de bolsa millonarios, etc. Parece ser que un camarero no puede ser feliz, un oficinista o personal de limpieza no pueden tener su dignidad y que llegar a ese punto, es un fracaso.

Perdónenme que les diga, sobre todo a las nuevas generaciones, todos y cada uno de los puestos que existen en la sociedad, tienen la imperiosa necesidad de ser cubiertos por alguien. Por lo tanto, no todo el mundo puede ser la estrella de Hollywood que desearía. Que no os engañen, que no os turben los pensamientos, que todo es necesario.

No es oscuro todo lo que digo

A todos aquellos que dicen que este mensaje es pesimista, recordarles que no significa que no vayas a pelear por lo que realmente quieres, pero que sino lo consigues, no es un fracaso. Fracasar es seguir los cánones que dicte Mr. Wonderful, los libros de autoayuda firmados por empresarios de una ‘SICAV’ o los que dicen que el problema lo tienes únicamente tú, cuando no has muerto rico. Bill Gates dijo, desde su alto linaje de una cochera de mamá y papá, que “nacer pobre no es tu culpa, pero morir pobre si lo es” como si él entendiese lo que significa ser pobre.

Como si construir un proyecto en una cochera de una casa adosada de un barrio de señoras y caballeros fuese el difícil recorrido de un triunfador ‘hecho a sí mismo’. Pues déjeme decirle, querido lector, que el profesor voluntario a tiempo parcial que vino desde África, sin la cultura del trabajo occidental ni la lengua, educación ni comida diaria, es más triunfador, que Bill Gates, por insensatez que te parezca. Y no te voy a explicar el por qué, porque no lo entenderás si tu capacidad es la de mirar a través de unos números tu APP del banco.

Y aunque esto parezca más una ‘pataleta’ de una persona decepcionada con esta cultura, no lo es. Ya pasó su momento y decidí comprar algún libro que otro de autoayuda, pero no sirve de nada, cuando no entiendes que la autoayuda viene precedida de una atención de otra persona, de una concesión de oportunidades de un sector y de la suerte. Tanto es así, que por mucho empeño que le pongas, no conseguirás nada si no tienes estos factores en cuenta. Algo que no depende de ti, más bien de un cúmulo de personas.

Jay Rivas
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Productor Audiovisual a tiempo parcial y director de Mescénico.
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