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Los nuevos líderes políticos, como los nuevos capos

El error de la vieja guardia de la izquierda, el que le sume en la derrota y elimina sus opciones de sumarse al juego del liderazgo político, ha llegado, de una forma casi inesperada, a esa derecha solvente y señorial que atajaba los problemas con sus rivales con un ajuste de corbata y reajuste de hombros.

Quizás haya sido por la irrupción de un partido que estaba ahí pero que ha interrumpido esas conversaciones secretas. Esa conversación de sillón, whisky con dos hielos y negocios. O también, las nuevas generaciones perdieron el sentido del respeto. Como las nuevas organizaciones gallegas, por sus predecesores.

Como aquellos que no entendieron a Al Capone. Sea como fuere la vieja guardia impuso un guerra en un juego equivocado, olvidando por lo que este país lo eligió tantas veces: La seguridad.

El cliché “podíamos estar peor”, “Al menos tengo trabajo”, “Todos roban”. Ellos lo inventaron y ellos lo han abandonado, claramente se equivocaron. Al final España no ha dejado de votar lo mismo, para bien o para mal, es algo que les funciona en sus hogares, una falsa centralidad que entienden, no les va a perjudicar tanto. Aquella bandera fina que cubre en otoño pero que deja ver. La que no necesita pulsera como si del DNI se tratase pero que tiene miedo a lo más allá desconocido que abriguen sus colores.

Sin embargo, aquella izquierda, dueña del pensamiento crítico y de la historia sigue jugando en un patio acotado. Permitido y custodiado por los que rigen las corrientes de pensamiento, por aquellos que venden un producto. Controlando el grado de vida de sus consumidores. Batallando la discrepancia entre sus propios seguidores, creyéndose dueño y señor de la absoluta verdad. Cada integrante del movimiento con la suya y aleccionando en la derrota a aquellos que celebran la victoria. Como si la culpa no fuese suya también suya.

Al final unos se equivocan mucho y otros menos, pero equivocados estamos todos. Hablando primero de victorias y derrotas, como si la guerra fuese entre nosotros.

Jay Rivas
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Productor Audiovisual a tiempo parcial y director de Mescénico.
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